El supuesto incidente ocurre el 5 de noviembre de 1975 cerca de Snowflake, Arizona. Walton, era un maderista de 22 años. Trabajaba con un equipo de maderistas en el Parque nacional de Sitgreaves. Según la historia, esa noche Walton y seis miembros del equipo (Mike Rogers, Ken Peterson, John Goulette, Steve Pierce, Allen Dallis y Dwayne Smith) se trasladaban en camioneta de regreso a sus casas luego de un arduo día de labor. Cuando se encontraron con una intensa luminosidad que ellos creyeron se trataba de un incendio, pero al acercarse el objeto se veía algo parecido a un platillo flotando sobre la tierra a unos 30 metros de altura.
El extraño objeto estaba emitiendo un agudo sonido. Travis Walton salió de la camioneta y se acercó a él con curiosidad, esperando que al acercarse el objeto se alejara. Pero el objeto comenzó a moverse y a emitir muchos sonidos, lo cual lo aterrorizó. Cuando estuvo bajo él, un rayo de luz apareció de pronto en la parte inferior de la nave y lo golpeó contra la tierra, dejándolo aparentemente inconsciente, luego afirmó haber experimentado una clase de choque eléctrico, que lo paralizó. Los otros seis hombres se espantaron y se alejaron a toda prisa en su camioneta. Poco después sus compañeros de trabajo volvieron al lugar sólo para darse cuenta de que Travis había desaparecido.
Aunque sus compañeros informaron del incidente a la policía en el pueblo Snowflake, Arizona y relataron el hecho tal como había sucedido, la versión no logró ser lo suficientemente veraz por lo que la desaparición de Travis fue considerada como un hecho policial más que un fenómeno de naturaleza inexplicable. Las principales hipótesis apuntaban a homicidio por parte de uno de los maderistas, el cual presentaba antecedentes penales anteriores. La policía buscó a Travis intensamente durante 3 días usando una gran partida de perros y helicópteros, pero todo fue en vano porque fueron incapaces de encontrarlo o encontrar alguna pista, incluso llegaron a pensar que podía haber sufrido una hipotermia, lo cual era lo más probable. Aunque nada se pudo comprobar con certeza, los cinco días posteriores a la desaparición de Travis Walton, fueron un verdadero infierno para el grupo. Acusados de homicidio, juzgados legal y socialmente por toda la nación y con la firme certeza de que la abducción era un fraude para ocultar un crimen, fueron sometidos al detector de mentiras en la oficina de seguridad pública del estado de Arizona, con el más alto cuidado de administrarlo para tomar la prueba porque los hombres habían sido acusados de asesinato. El examinador de polígrafo altamente cualificado, miembro de la Asociación de Polígrafos del Estado de Arizona, Cy Gilson, escribió en su informe que habían dicho la verdad y comentó: «Lo único que les puedo decir es que pasaron la prueba». El compañero de Travis Walton, Mike Rogers, dijo que mientras les aplicaba el polígrafo Cy Gilson parecía ser un creyente, después de que ya 3 de éstos hubiesen pasado la prueba. Luego, Mike Rogers afirmó que, en una conversación con este, le dijo de manera no oficial que él creía que habían dicho la verdad. El sheriff Marlin Gillespie, el cual no les creía al principio, los interrogó por separado en habitaciones aisladas y no encontró contradicciones y en virtud de la solidez de los testimonios cambió de opinión; En un periódico estadounidense dijo: «I'm sure they saw UFO», es decir, «Estoy seguro de que vieron un OVNI».
Al quinto día de la desaparición, la familia de Travis, recibió una llamada telefónica, desde un teléfono público. El interlocutor decía ser Travis Walton; Mike Rogers, el mejor amigo de Travis, no se lo podía creer y partió en su búsqueda junto con la familia de este. Travis recuperó la consciencia y se encontraba en un pavimento frío al oeste de Heber, Arizona; Cuando llegaron al lugar que se mencionaba en la llamada, un teléfono público ubicado en una gasolinera, encontraron a Travis al lado del teléfono público. Apenas hablaba y se encontraba en un estado físico y psicológico muy deteriorado. Al día siguiente la policía y toda la opinión pública tuvieron que retractarse sobre lo ocurrido y el caso – al menos policial y legalmente – fue descartado.
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